A lo
largo de todo el conflicto, los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña
habían llevado a cabo un gran proyecto científico e industrial para el
desarrollo de armas nucleares, y creían que Alemania estaba investigando en el
mismo campo. No se disponía de suficientes cantidades de los elementos
principales, uranio y plutonio fisionable, antes de que concluyera la guerra en
Europa. La primera bomba atómica se hizo explotar en un ensayo realizado el 16
de julio de 1945 en Alamogordo (Nuevo México, en Estados Unidos).
Se habían fabricado dos bombas
más, y comenzó a plantearse la posibilidad de emplearlas contra Japón para
conseguir su rendición. El presidente estadounidense Harry S. Truman permitió
que se lanzaran estos dos artefactos porque, según explicó, creía que podrían
salvar miles de vidas; la primera cayó sobre Hiroshima el 6 de agosto, y la
segunda se lanzó sobre Nagasaki tres días después.
Los cálculos de Estados
Unidos indican que fallecieron entre 66.000 y 78.000 en Hiroshima y que el
número de víctimas en Nagasaki fue de 39.000. Los japoneses estiman que las
bajas ascendieron a un total de 240.000 personas. La URSS declaró la guerra a
Japón el 8 de agosto e invadió Dongbei Pingyuan (Manchuria) al día siguiente.
Después de vivir ese atentado
contra Japón, este anunció su rendición el 14 de agosto, aunque no fue
totalmente incondicional debido a que los aliados habían acordado permitir que
el país mantuviera a su emperador. La firma oficial se realizó en la bahía de
Tokio a bordo del acorazado Missouri el 2 de septiembre. La delegación
aliada estaba encabezada por el general MacArthur, que pasó a ser el gobernador
militar del Japón ocupado.
Jerry Cortegana León
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